Estando yo de exámenes y vestida con un chandal y un moño típico y acorde a la situación, salí a sacar al perro y desconectar un segundo.
Para aprovechar el viaje, mientras oía la voz de mi madre en la cabeza, saqué la basura de orgánicos.
Llevaba el perro atado en la mano izquierda y la basura con el móvil en la mano derecha.
Iba totalmente despistada pensando en lo que había estado estudiando.
Pisé con el pie el pedal del contenedor y con una confianza digna de admiración y la postura de un lanzador de disco olímpico, tiré la basura con cierta velocidad arrojando asimismo el móvil al contenedor.
¡Medalla de oro!
En ese momento solamente se me cruzaban tacos por la cabeza y por supuesto me di cuenta de que había tirado el móvil mientras lo soltaba haciéndome sentir todavía una mayor sensación de impotencia.
Me asomé rápidamente para ver dónde estaba el móvil y resulta que el camión de la basura había pasado hacía una hora más o menos porque el nivel de bolsas de basura llegaba al suelo del contenedor.
Esto podía tener un punto positivo y uno negativo. El positivo es que no vendrían a vaciar el contenedor hasta dentro de mucho tiempo y por lo tanto mi móvil estaría a salvo. La negativa es que el nivel era tan bajo que no llegaba solamente con el brazo.
Cuando asumí que la situación requería que me metiera en el contenedor para recuperar mi teléfono, me di cuenta de un pequeño problema: si dejaba de pisar el pedal del contenedor, y era totalmente necesario para saltar y entrar a por mi móvil, la tapa del contenedor obviamente se cerraba.
Una conquista imposible.
Mis niveles de desesperación e impotencia iban aumentando considerablemente.
A todo esto, el perro no hacía más que intentar escaparse y no había manera de que estuviera quieto.
Lo intenté atar a todas partes del contenedor pero ninguna era óptima y al final lo até al pedal.
Imaginad cuál era mi nivel de desesperación que hasta pensé en meter al perro al contenedor e intentar enseñarle a recuperar el móvil y sacarlo con la correa...
De repente veo que unos vecinos pasan por al lado del contenedor y van hacia el portal.
Les miré con cara de "ayuda por favor" y ellos me devolvieron la mirada como si fuera una persona indigente buscando entre la basura, es necesario recordar que iba con chandal y con moño de estudio.
Aún así no me ayudaron.
Pensé: si estos, que son vecinos míos y me conocen, no se atreven a ayudarme ¿ Quien me va a ayudar ? , no puedo pedir ayuda porque no tengo teléfono.
Gracias a Dios una pareja majísima me vio y vino a ver qué pasaba, me sujetaron el pedal y me ayudaron a entrar en el contenedor, recuperé mi teléfono y pude salir sana y salva.
En cuanto llegué a casa me duché y me lavé el pelo y aún así estuve todo el día oliendo basura!
Si alguien necesita consejo sobre qué hacer para despejarse un día de estudio que me escriba !
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