Desde que nací tengo una cita pendiente con Murphy. Yo insisto en invitarle a una copa y aclarar unos cuantos puntos pero él nunca cede...
La cuestión es que aunque Murphy siempre esté ahí para hacer que todo lo que pueda salir mal lo haga, siempre acaba solucionándose por a o por b.
La verdad es que me considero una persona afortunada pues todas mis historias acaban bien.
El objetivo de este blog es simplemente compartir mis historias porque creo que os harán reír y aunque en el momento a mi no me haga ninguna gracia, es verdad que más adelante siempre me río acordándome.
Si tú también eres de esas personas a las que les pasan cosas, ¡ comparte tu historia aquí !
Recuerdo una vez que cogiendo el coche para ir a las Bárdenas reales de Navarra, para quien no sepa es un desierto, y habiendo salido de Casa a las 6:00 de la mañana llegamos una amiga y yo al sitio sobre las 8:30.
El GPS marcaba el destino a la derecha y era un camino de tierra. No había ni un alma en la carretera y tampoco en los caminos.
El coche que llevamos era un todoterreno muy ancho y cuando vi que el camino era incorrecto quise dar la vuelta pero no podía hacer una maniobra en un camino tan estrecho así que me incorpore a la vía marcha atrás.
De la nada salieron dos guardias civiles que me multaron con una multa de 80 € por haber creado una situación de riesgo al haberme incorporado de esa forma. ¡Una situación de riesgo! Anda que no tenía el día vacilón...en pleno desierto a las 8:00 de la mañana sin un alma en la calle y he creado una situación de riesgo.
Tras una larga charla paternal y previo interrogatorio sobre si veníamos de fiesta, el policía nos dejo marchar. Rectifico, ellos se marcharon mientras yo me quedaba asimilando la multa.
Cuando por fin me decidí a arrancar el coche me di cuenta de que me había dejado las luces encendidas y de que se me había quedado sin batería.
Salí rauda y veloz del coche y empecé a perseguir a los guardias agitando los brazos con la dignidad propia de un señalador aéreo para que me vieran.
Os podéis imaginar que en ese momento yo pensaba : ¿Quien me va ayudar en pleno desierto las 8:00 de la mañana?.
Por suerte, el guardia civil me vio y paró el coche, dio la vuelta y vino hasta mi.
Ellos no llevaban pinzas pero antes de usar las mías se dignaron a decirme que las pinzas que llevaba yo eran una mierda. Literal.
Así que ya sabéis si algo podemos aprender de mi historia es que si vais un desierto a las 8:00 de la mañana ¡Cuidado con crear situaciones de riesgo!

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