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Horas imprudentes.


Volvamos a hablar del famoso "vísteme despacio que tengo prisa". Cuanta más prisa tienes más cosas pasan. Y es que conforme pasa el tiempo mas puedo reafirmar esta frase, desgraciadamente.

Era de noche y estaba viendo una película cuando aburrida por tan desafortunada trama miré el whatsapp.
Me había escrito un chico al que doy clases dos veces por semana preguntando si teníamos clase al día siguiente. Miré mi agenda y vi que tenía una reunión de trabajo que me habían puesto el día anterior y le dije que no podía a la hora de siempre (nueve de la mañana) y que tendría que adelantar la clase una hora.

Aceptó pero como estaba enfermo me dijo que dependía de como se levantara por la mañana.

Fue el sonido angelical de la alarma del móvil y las suaves ondas vibratorias emitiendo sonido al rozar contra la superficie de la mesa lo que me despertó al día siguiente a una hora fráncamente imprudente. Debería ser ilegal despertarte a esas horas y aun así lo hacemos y luego nos preguntamos porqué va mal el mundo. El caso es que me desperté y saqué al perro, todo parecía ir bien. Me percaté de que el coche no estaba aparcado donde siempre y pensé " HA Murphy, hoy no me la juegas, me he dado cuenta de que está en el garaje, hoy no me pasaré 20 minutos buscando el coche por los alrededores de mi casa pensando que me lo han robado, hoy no me pillas".
Con la sensación de haber adivinado la típica pregunta trampa de examen que sabes que va a pillar y tu la has descubierto, subí a casa y preparé el desayuno. Miré el whatsapp esperando confirmación como un escuadrón esperando órdenes y de repente un mensaje. Estoy bien. Puedo dar clase.
Bajé al garage a por el coche. Metí todas las cosas en el maletero y entré en el coche pensando que ese día iba a ser un gran día.

Bajé la ventanilla y empecé a maniobrar entre las movedizas columnas del garaje, esquivando sutilmente todos y cada uno de sus movimientos. Uxua 2 Murphy 0.
Nada parecía ir mal. Enfilé la rampa de salida y aproximé el coche a la llave del garage para abrir la puerta. No tuve que salir, no tuve que alargar el brazo hasta hacerlo crecer 3 cm, todo bien, increíble.
Uxua 3 Murphy 0. Metí la llave en la ranura y con ganas hice un giro de muñeca y a cámara lenta vi como salían los cables de la tubería que baja al enchufe.
Murphy 30 Uxua 3.

El enchufe se había roto. Eran las 7:40 de la mañana y no tenía forma alguna de sacar el coche.
Intenté meter los cables, intenté hacer de todo pero me fijé que la tubería estaba rajada y los cables cortados. ¿?!!Porqué a mi?!? Eso fue lo que pensé.
7:50 Ante mi desesperación llamé a mi alumno y le conté lo que me había pasado, le dije que si conseguía salir en 10 minutos daríamos clase y si no nada.
No sabía que hacer, tal fue mi desesperación que hasta pensé en dejar el coche en marcha subido a la cuesta e ir yo andando hasta el ascensor, subir al portal, dar la vuelta a la manzana y abrir el garage desde fuera, correr por la rampa hasta el coche, meterme en el coche y salir antes de que se me cerrara la puerta. Pero tras un rato de reflexión decidí esperar cinco minutos.

Di marcha atrás y me quedé en un rincón del garage a modo de espía obsesionado esperando a que saliera un vecino que tuviera mando del garage y me abriera la puerta.
Gracias a dios la gente se levanta a horas imprudentes para ir a trabajar y enseguida apareció un vecino que tuvo que darse un bueno susto, pues en el momento en que el se subía al coche yo encendí  las luces del mío y arranqué el motor.

Salí del garage y conseguí llegar a la clase a la hora.
Si algo puedo sacar de la historia es que quizá no por mucho madrugar van a salir mejor las cosas, sino que cuanto mas madrugas mas tiempo tienes de que pasen cosas. Una vez más se vuelve a probar mi teoría.

Os dejo una foto para que podáis ver lo que yo vi a cámara lenta.







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