Quería contar otra historia que me pasó la semana pasada para reafirmar la frase de "vísteme despacio que tengo prisa".
Este pasado jueves tuvimos la última entrega de proyectos de quinto.
Estuve muy estresada y con el tiempo pisándome los talones, y lavarme el pelo no era mi primera prioridad.
Llegó el día en que la situación era insostenible y pensé, "Hoy, cuando me duche, me lavo el pelo corriendo en cinco minutos y fuera".
Al fin y al cabo, cuánto puedes tardar de más en lavarte el pelo, ¿verdad?. MENTIRA.
Dejé el ordenador en la mesa y me fui corriendo a la ducha.
Casi sin esperar a que el agua estuviera caliente, me mojé el pelo y cuando ya estaba todo mojado, acompañando la situación por unos berridos de "I believe I can fly", cogí el champú y me lo eché en la mano. Apretando fuertemente el bote dejé que saliera mucho champú, demasiado para mi gusto, pero como tenía prisa, apreté fuerte y tiré el bote al final de la bañera.
Me llevé la mano a la cabeza y empecé a frotar con ganas y además ultra rápido.
Aquí viene el giro inesperado de la historia : conforme pasaba las manos por el pelo, notaba que tenía cositas que raspaban y que no sabía qué eran. Guiñando el ojo me miré la mano y cuál fue mi sorpresa, que en vez de coger el bote del champú había cogido el del exfoliante.
Creo recordar que estuve 20 minutos de reloj quitándome con agua todas las bolitas del pelo, mientras pensaba "Always look on the bright side of life", así tendré el cuero cabelludo exfoliado y fresco, que parecía que radiaba Licor del Polo de mi cabeza.
Os parecerá estúpido, pero es que realmente los botes del champú y del exfoliante se parecen muchísimo. Son de la misma marca y solo cambia la etiqueta.
La cuestión es que lo que iba a ser una ducha de cinco minutos se convirtió en una ducha de una hora. Una ducha muy estresante y frustrante, porque después de quitarme todas las bolitas del pelo tuve que volver a darme el champú verdadero.
Cuando salí de la ducha, me sequé y vestí y me puse de vuelta a hacer proyectos. Durante la hora siguiente tuve la sensación de estar a bajo cero trabajando en el polo norte, y estuve a punto de ponerme un gorro para intentar calentarme el cerebro. Después se pasó el efecto y todo volvió a la normalidad.
Tengo la cabeza suave y sedosa.


No te pasó también una vez que lo confundiste con pasta de dientes porque lo dejé yo en el lavabo? Jajajajajajajaj
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ResponderEliminarsi, me pasó.
ResponderEliminar:p
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